Materiales
La piedra
Ante la baja calidad de las arcillas, los muros se construyeron con piedra dada la abundancia de materiales volcánicos del tipo efusivos. Los muros son de mampostería normalmente ordinaria, a veces careada y raramente concertada, y tienen un espesor entre 50 y 70 centímetros. La mampostería pude ser realizada en seco, es decir, sin la utilización de mortero. Esta ejecución, a la que comúnmente se le denomina de “piedra seca”, corresponde a las construcciones más pobres. Se utilizó en forma de sillares como refuerzo y trabazón de la fábrica para conformar esquinas y huecos de las edificaciones.
El barro
Se utilizó mezclándolo con arena y paja para la construcción de tejas, como aislante y soporte para la colocación de las tejas y como material aglomerante en la construcción de muros cuando la economía no permitía la utilización de cal.
La madera
Es el material más abundante en las Islas y base de toda la arquitectura en Canarias.
La madera constituyó una importante materia prima en la construcción de edificios, barcos, aperos de labranza, combustible y mobiliario. De entre todos los árboles que se emplearon en la construcción destaca por su mayor extensión y calidad el llamado pino canario. Si bien su corteza no es útil, su núcleo es el que proporciona la madera comúnmente denominada tea que, al impregnarse de resina, adquiere un color rojizo y se hace prácticamente incorruptible. Para que la tea sea de buena calidad el árbol debe tener una antigüedad superior a los dos siglos y no debe ser utilizada hasta al menos dos años después de cortada para que no se tuerza o alabee. De este árbol se obtuvo madera para múltiples usos: construcción de edificios, barcos, lagares, andamios, canales para agua, aperos, etc; y también resina, brea y carbón.
La cal
Es otro de los materiales utilizados, y su utilización es básica en la construcción de edificios, principalmente, para enjalbegar los paramentos. Este blanqueo de las paredes supone refractar la luz solar impidiendo que el calor pase al interior de las construcciones convirtiéndose en un aislante térmico. Es también conocida su propiedad higiénica sanitaria, sirviendo para desinfectar aljibes. Es utilizada junto a la arena y agua para formar morteros con los que ejecutar y revestir fábricas de piedra.
Se suele utilizar en forma de mortero como recubrimiento de la tilla de las techumbres evitando
así la caída de polvo del barro sobre el que se colocan las tejas. Asimismo sirve, dado su color
blanco, como elemento de reflexión de la luz en el interior de las estancias.
La teja
El tipo utilizado es el de canal cónico o árabe, si bien a partir del siglo XIX se empezó a utilizar la teja marsellesa o alicantina, que es de forma plana.
Por tener que ser importado, no es hasta mediados del siglo XVII que se empieza a utilizar un cristal de superficie poco pulimentada para ventanas, ventanillos y algunos balcones, siendo en el siglo XVIII cuando su uso se generaliza.
De los elementos
Ventanas, contraventanas y puertas
Las ventanas y puertas son un elemento imprescindible en la arquitectura en Canarias, y de su importancia se deriva la variedad de tipos existentes. El hueco que la conforma es capialzado con el fin de proporcionar el máximo posible de luz. Junto a la ventana se sitúan los poyos para sentarse. Los marcos pueden ser de madera o la misma piedra que conforma el hueco.
En cuanto a las ventanas nos encontramos varios tipos: de cojinetes, de guillotina, de celosía, de corredera, esquineras y ventanillas.
Los balcones
Son sin duda los balcones los elementos más definitorios de la arquitectura en Canarias. Suele ir, en la mayoría de los casos, en la segunda planta, sobre la portada de la casa. En algún caso se ubican en la tercera planta, algunos ocupando todo el ancho de la fachada. También aparecen en esquinas aprovechando la visión a dos calles. Aunque su uso principal es el de mirador es utilizado también para secar granos y frutas. Aunque en ocasiones se pinta lo más habitual es que muestren el color del material con el que están construidos, el de la madera. Pueden ser cubiertos o descubiertos.
Los balcones se pueden clasificar como cubiertos o descubiertos. Atendiendo a la aparición de diferentes elementos los primeros pueden ser de balaustres torneados, de balaustres planos, de celosías, de antepecho cerrado, de listones cruzados o de cristales, y los segundos pueden ser de celosías, de balaustres, de listeles, de listones cruzados o de entrelazos.
Aleros y cornisas
Están siempre presentes como remate de las fachadas y paramentos de los patios, siendo el alero más frecuente el de tejas superpuestas, como continuación del tejado, sobresaliendo sobre la calle o patio. Los más simples están constituidos por dos hileras de tejas: las inferiores o canales, vueltas hacia arriba para facilitar el desagüe, y las superiores o cobijas, que protegen y cubren a las canales.
En otros casos aparecen debajo de las anteriores una o dos filas de tejas, colocadas a distinto nivel y dispuestas como las cobijas. En estas hiladas de tejas, meramente decorativas y a las que se les denomina “dientes”, se rellena el espacio entre ellas con barro y se enjalbegan.
Las gárgolas
En ocasiones, y sobre todo en el caso de las casas urbanas, el alero se suprime y se continúa el muro de fachada. En este caso, el agua es recogida en un canalón situado en el encuentro del muro y el faldón, y evacuada por gárgolas. Las hay construidas en piedra y madera y se suelen repartir a lo largo de de toda la fachada facilitando así la rápida evacuación del agua.